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Túnez para Aventureros: Experiencias Únicas en la Ciudad y la Costa

enero 9, 2025

El viaje a Túnez, un país norteafricano con una costa al interior con conexión al mar mediterráneo. Un lugar interesante que visitar por su combinación con la historia, cultura y paisajes impresionantes.

En Túnez los fenicios fundaron Cartago y dominaron la zona que fue conquistada por los romanos. Con la posibilidad de poder recorrer Túnez por los poblados de la región de Dahar y llegar a los oasis y dunas del desierto.

Para un alojamiento en esta visita recomiendo alojaros en su capital que es dónde aterrizara vuestro avión ya que baja en la capital de Túnez, recomiendo que busquéis en la pagina web de booking, para poder elegir a vuestro gusto donde queréis empezar la ruta, pero yo cogi el Hotel Tiba que se sitúa en el centro de la capital.

Una visita a la capital de Túnez:

La capital de Túnez se sitúa en el nordeste del país y la mayoría de veces suele ser la puerta para poder entrar al país, se encuentra el aeropuerto internacional y desde este aeropuerto se puede viajar a otros destinos.

En la capital se puede pasear por la ciudad moderna y por su zona residencial con edificios de estilo colonial. El barrio que os gustara más es el de la Medina. Al pasar por la puerta de Bab el Bahar os encontraréis con calles llenas de mezquitas, una de ellas sería el mirador de Ezzitouna. En estás zonas también os encontraréis con varias tiendas que ofrecen alfombras, especias, dulces, joyas, objetos de cuero…

Sidi Bou Said:

Cerca de la capital tunecina se incluye el Sidi Bou Said, en la que consiste en una población de ambiente bohemio que se asoma al golfo de túnez. Los mejores momentos para visitar este sitio son sobre la hora del atardecer.

Tiene más cosas interesantes que visitar, llegando a Sidi Bou Said tendréis que pasar a hacer alguna compra de la artesanía y también podéis visitar el Café des nattes, famoso entre los tunecinos, en el que pusieron de moda este pueblo de costa.

Museo del Bardo:

Una de las visitas imprescindibles que se deben hacer en la capital de Túnez es visitar el Museo del Bardo, considerado como uno de los museos más grandes del Mediterráneo. Su presentación consiste en variedades de piezas arqueológicas y de la historia de Túnez. Debido a las excavaciones arqueológicas en Cartago, Utica o Dougga, el museo ofrece una de las mejores y más grandes colecciones de mosaicos romanos del mundo. En el momento exacto donde la luz del sol resalta el encalado de las paredes y el azul de las ventanas, balcones y puertas.

La Cartago Romana:

La Cartago Romana considerada como las ruinas de Cartago en Túnez, en las que están situadas frente al mar Mediterráneo.Después que bajase el dominio romano, ya se había convertido en uno de los puertos más pujantes del arco Mediterráneo. Esta capital guarda resto de un anfiteatro, villas romanas y temas. Para completar está visita tiene que ser en el museo Arqueológico de Cartago, en la que habrán objetos y mosaicos hallados en el yacimiento.

Hammamet y Sousse

A unos 70 km al sur de la capital de Túnez, se extiende la costa del golfo de Hammamet, donde se encuentran algunas de las playas más bonitas del norte del país. Esta zona, que en su día conquistó a civilizaciones como la fenicia, sigue siendo un lugar con magia. Muchas de estas playas se convirtieron en pueblos turísticos, en el que lograron mantener ese ambiente mediterráneo.

Uno de estos lugares es Hammamet, conocida como la playa más larga de la zona, con un decor a palmeras que parecen sacadas de un postal. Si quieres la mejor vista de su costa de arena suave, el ribat o fuerte histórico es el lugar perfecto. Desde allí, además, puedes explorar su medina, rodeada por una muralla bien conservada, y perderte por su pequeño zoco al aire libre.

Si seguimos por la costa, el siguiente destino es Sousse, una ciudad con casitas blancas cubiertas de cúpulas mirando al mar. Su barrio antiguo, donde se encuentra la Gran Mezquita, es tan increíble que fue declarada Patrimonio de la Humanidad. Imposible descartar esta parada si buscas una mezcla entre historia, cultura y paisajes increíbles.

Monastir:

El golfo de Hammamet se encuentra al sur de la ciudad de Monastir, en el que fue un lugar lleno de historia que fue escogido por Julio César durante su campaña africana. Su símbolo más importante es el Ribat, un impresionante monasterio construido en el siglo VIII a orillas del mar. Este monumento en su momento fue construido para poder proteger a los musulmanes de los posibles y constantes ataques de los cristianos.

En el interior de los muros, se encuentra una pequeña ciudadela rodeada de murallas, que están reforzadas con torreones y bastiones. En el Ribat estuvieron habitando monjes morabitos, además de llevar una vida religiosa, juraban por defender este lugar.

En el corazón del recinto, junto al minarete, se ubicaba la Sala de Oración. Este espacio alberga el Centro de Arte Islámico, donde se exhiben piezas fascinantes como joyas, monedas, papiros y otros artefactos.

Kairouan y su Gran Mezquita:

En pleno corazón de Túnez se encuentra Kairouan, conocida como la cuarta ciudad más sagrada del Islam, después de La Meca, Medina y Jerusalén. Hace unos siglos atrás, su escuela coránica ya era famosa en Europa y Asia, pero lo que de verdad destaca en este lugar es su Gran Mezquita, rodeada por murallas. Este monumento, construido en el siglo XI y declarado Patrimonio de la Humanidad, se encuentra en la esquina noreste de la Medina, que hoy en día está llena de tiendas de artesanía y talleres donde los tejedores crean alfombras increíbles.

Los muros de la mezquita esconden joyas, como puertas decoradas con finos detalles y un minarete de tres pisos. Si os apetece subir, tendréis unas vistas espectaculares de todo el recinto. Pero lo que realmente os dejara asombrosos es el interior de la Sala de la Oración, una sala con más de 400 columnas, cada una con un estilo diferente, y algunas de ellas traídas de antiguos sitios romanos como Cartago.

Su ambiente en el interior es único, con alfombras que cubren totalmente el suelo y enormes lámparas que alumbran con una luz suave. Sin duda, un sitio que tenéis que visitar Kairouán.